El Aborto Inducido y el Subsiguente Riesgo de Cáncer de Mama: Una Perspectiva General
LA ASOCIACION NORTEAMERICANA DE OBSTETRAS Y GINECOLOGOS PRO VIDA.
EL ABORTO INDUCIDO Y EL SUBSIGUIENTE RIESGO DE CANCER DE MAMA.
2008
El aborto inducido y el subsiguiente riesgo de contraer cáncer de mama. La posibilidad de que exista esta relación ha sido persistente y fuertemente atacada y negada por parte de los más importantes grupos médicos en el país desde 1994. El Congreso Norteamericano de Obstétras y Ginecólogos y la Asociación Nacional del Cáncer han sido particularmente firmes en oponerse a cualquier propuesta de sí existe tal relación. Al expresar esta oposición, se han tomado ciertas libertades con su interpretación de la literatura científica. Nuestra asociación sostiene que estas libertades carecen de imparcialidad básica y de balance al llegar a su conclusión de que “no existe relación alguna”. (Ver: Brind J; [Invierno 2005] El Aborto Inducido como Factor de Riesgo Independiente para el Cáncer de Mama: Una reseña crítica de estudios recientes basados en datos de investigación. Revista Norteamericana de Médicos y Cirujanos; Vol. 10 #4; ver también Brind J. [Verano 2007] El Aborto Inducido y el Riesgo de Cáncer de Mama: Un análisis crítico del reporte del estudio de enfermeras de Harvard II; Revista Norteamericana de Médicos y Cirujanos, Vol. 12 #2).
Existen dos factores de riesgo independientes para contraer cáncer de mama, relacionados con el embarazo, establecidos en la literatura médica:
El primer factor es el efecto de protección que dá un primer embarazo no interrumpido. Un importante estudio, mismo que dió a conocer este efecto protector [McMahon y otros (1970) Boletín de la Organización Mundial de la Salud 43:209-221] es ampliamente aceptado en el ámbito médico. Obviamente, tener un aborto en el primer embarazo elimina el efecto de protección contra el cancer de mama para la mujer que decide abortar.
Usando el modelo Gail para el análisis de riesgo de cáncer de mama (Thorp y otros, 2002. Consecuencias a Largo Plazo del Aborto Inducido en la Sald Física y Psicológica: Estudio de la Evdencia, Volumen 58, No.1, pag. 75, 76 y gráficas 8, 9, 10), vemos que una mujer afroamericana de 18 años de edad que ha tenido un aborto, y 5 años después tiene unn bebé, tiene el doble de probabilidad de contraer cáncer de mama que si hubiera tenido el bebé en su primer embarazo. La misma situación en el caso de una mujer de raza blanca tendría un 28% de aumento de riesgo.
El segundo factor de riesgo independiente es el aborto inducido. Para el año 2004, 41 estudios habían sido publicados en la literatura médica a nivel mundial (incluyendo 16 estudios en Norteamérica) reportándo datos acerca del riesgo de cáncer de mama entre mujeres con un historial médico de abortos inducidos. 29 (el 70% ) de estos estudios reportaron un aumento de riesgo. 13 de los 16 (el 81%) de los estudios norteamericanos reportaron un aumento de riesgo, 8 con relevancia estadística (por lo menos el 95% de probabilidad de que el resultado no fué debido al azar) sin distinción de edad en el primer embarazo no interrumpido. El aumento de riesgo relativo de los 41 estudios combinados es del 30%. (Nota: esto significa que entre mujeres que han abortado habría un 30% de aumento en los casos de cáncer de mama sobre los que normalmente ocurrirían. En la experiencia actual de abortos en Norteamérica, esto resultaría en aproximadamente 5,000 casos adicionales de cáncer de mama en Estados Unidos. (Hay aproximadamente 190,000 nuevos casos de cáncer de mama diagnosticados cada año en Estados Unidos).
EL ESTUDIO DALING (Janet R. Daling, Kathleen E. Malone, Lynda F. Voigt, Emily White, Noel S. Weiss, (1994) Revista del Instituto Nacional del Cáncer 86:1584-921).
El estudio Daling fué financiado específicamente por el Instituto del Cáncer de Estados Unidos para investigar el nexo aborto/cáncer de mama. 845 mujeres con cáncer de mama fueron comparadas con 961 mujeres de un grupo de control (mujeres sanas). El grupo de Janet Daling descubrió un aumento de riesgo, en general, de un 50% para la edad de 45 años en casos de mujeres que habían tenido un aborto inducido. Una probabilidad del 12% de contraer cáncer de mama se convierte en una probabilidad del 18%. Entre las mujeres que tenían una historia familiar de cáncer de mama (madre, abuela, hermana, o tía), el aumento en el riesgo fué del 80%. Si la mujer tuvo el aborto antes de los 18 años de edad, el aumento del riesgo fué mayor del 10% (¡el doble!). Si la mujer tenía ambos factores de riesgo; es decir, antecedentes familiares, y un aborto antes de los 18 años, el riesgo fué incalculablemente mayor. Es decir, había 12 de tales casos entre las 1800 mujeres que participaron en el estudio, y TODAS LAS DOCE HABIAN CONTRAIDO CANCER DE MAMA PARA CUANDO CUMPLIERON 45 AÑOS. Este subgrupo es demasiado pequeño como para ser “estadísticamente relevante”, ¡pero de seguro es “RELEVANTE” si se es una adolescente de 17 años con una historia familiar de cáncer de mama, contemplando la posibilidad de tener un aborto!
EL ESTUDIO HOWE [Howe y otros (1979) Aborto Temprano y Cáncer de Mama entre Mujeres Menores de 40 Años. Revista Internacional de Epidemiología 18:300-4].
Este es el único estudio realizado en mujeres norteamericans publicado hasta ahora, que se basó totalmente en información de expedientes médicos registrados a la hora del aborto ( una base de datos inmune de material de entrevistas potencialmente erróneo). El estudio incluye 1451 casos, 1451 mujeres del grupo de control.
El Estado de Nueva York conservó expedientes de muertes de fetos (abortos) por más de 20 años. Esta base de datos de muertes de fetos (abortos) fué cotejada con otra base de datos de cáncer de mama. (Tanto la muerte de feto como el cáncer de mama eran considerados “enfermedades reportables”) y coincidían con un grupo de control basado en el número de la licencia de conducir, la edad, y códigos postales. El estudio reportó un muy significativo aumento del 90% de riesgo de cáncer de mama para la edad de 40 años con una historia de aborto inducido.
Este estudio fué obviamente inmune de cargos de parcialidad en entrevistas a las participantes porque no se llevó a cabo ninguna entrevista. El estudio tuvo excelente metodología: totalmente basado en expedientes, bajo el mandato de reportar tanto la muerte del feto (aborto) como el cáncer de mama. ¡Los resultados mostraron un 90% de aumento en la probabiliad de desarrollar cáncer de mama para la edad de 40 años! ¿Y cómo es que las voces en el ámbito médico que tanto insisten en negar, pueden responder ante los resultados de este estudio? Simplemente optan por ignorarlo.
¿COMO ES QUE LAS ORGANIZACIONES MEDICAS DESACREDITAN LA LITERATURA MEDICA MUNDIAL?
Todos los estudios basados en entrevistas están sujetos a posibles inexactitudes debido a “la parcialidad de la memoria” (también llamada parcialidad de respuesta, o parcialidad de reporte). Pero aquellos que niegan el “nexo aborto-cáncer de mama” convierten el concepto de “parcialidad de la memoria” en “parcialidad selectiva de la memoria”. Ellos teorizan (Sin pruebas) que las mujeres con cáncer de mama selectivamente admitirán haber tenido un aborto, y que las mujeres sanas del “grupo de control” con más razón selectivamente negarán haber tenido un aborto. El resultado será: “Tal parece” que el aborto está relacionado en mayor incidencia de cáncer de mama, y el “no aborto” está relacionado con menor incidencia de cáncer de mama. En esta teoría construída, esta presunción no demostrada, la totalidad de la literatura médica mundial basada en entrevistas ha sido relegada al “tiradero de basura académico”.
Sin embargo, tres estudios [Watanabe (1968), Nippon Rishno, 26:1853-9 de Japón, publicado en japonés; Lipworth (1995) Revista Internacional del Cáncer, 61:181-4, de Grecia; Daling (1994) Revista del Instituto Nacional del Cáncer (6:1584-92, de los Estados Unidos] todos tenían dentro de su diseño de estudio, un método para mistrar la parcialidad de memoria selectiva, en caso de que ésta existiera. Ninguno de los estudios mostró esta parcialidad. Tang (Mei-Tzu C. Tang, Noel S. Weiss, Janet R. Daling and Kathleen E. Malone; Diferencias en el Control de Casos en la Confiabilidad al Reportar un Historial de Aborto Inducido; Revista Norteamericana de Epidemiología, Volumen 151, Número 12, 15 de Junio de 2000) llevaron a cabo un estudio para demostrar específicamente memoria selectiva. Las pacientes con cáncer y las mujeres sanas del grupo de control TANTO UNAS COMO OTRAS exhibieron parcialidad de memoria: 14% en las pacientes, y 14.9% en las mujeres del grupo de control convenientemente olvidaron reportar un aborto que habían tenido. Si tanto las pacientes de cáncer como las mejeres sanas de igual manera mostraron “memoria selectiva”, esto indica que la literatura médica mundial (29 de 41 estudios realizados hasta el año 2004), los cuales reportaron un promedio del 30% de aumento de cáncer de mama en pacientes que habían tenido un aborto es probablemente exacta.
¿DE QUE DEPENDEN LOS ESTUDIOS DEL CONGRESO NORTEAMERICANO DE OBSTETRAS Y GINECOLOGOS, LA ASOCIACION MEDICA NORTEAMERICANA, EL INSTITUTO NACIONAL DEL CANCER. Y LOS MEDIOS DE COMUNICACION?
RESPUESTA: ESTUDIOS QUE CONCUERDAN CON SU POSTURA POLITICAMENTE CORRECTA. (ver la parte inferior)
EJEMPLO # 1:
ESTUDIO MELBYE [Melbye M, Wohlfart J, Olsen JH, Frisch M, Westergaard T, Helweg-Larsen K, and Andersen PK (1997) Aborto Inducido y el Riesgo de Cáncer de Mama. Revista de Medicina de Nueva Inglaterra 336:81-85]
No mostró NINGUNA RELACION (Ningún vínculo entre el aborto y el cáncer de mama)
Puntos fuertes:
1. Enorme base de datos (todas las mujeres que nacieron/han vivido en Dinamarca desde 1935 – aproximadamente 1.5 millones, Pero 1.2 millones no han tenido ni cáncer de mama ni exposición al aborto.
2. Basado en expedientes computarizados de abortos y de cáncer de mama, asi que no hay problema de entrevistas. Este debería ser un estudio muy confiable.
3. El estudio fué altamente elogiado por el Instituto Nacional del Cáncer, la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, y por supuesto, por el autor mismo (en el periódico Wall Street Journal: “Yo pienso que este estudio dá por establecido el asunto. En general, no existe aumento de riesgo de cáncer de mama” después de un aborto inducido.)
Puntos problemáticos del estudio Melbye:
1. De las 10,000 mujeres que tuvieron cáncer de mama, la mayoría de ellas eran de edad demasiado avanzada como para tener un registro de su historial médico que indicara un aborto, (El registro médico computarizado de abortos comenzó en Dinamarca en 1973). Asi que de acuerdo con los registros públicos daneses desde 1940 hasta 1973 (este no es el registro computarizado, el cuál dió comienzo en 1973) aproximadamente 60,000 mujeres que tuvieron abortos antes de 1973 fueron clasificadas equivocadamente como si no hubieran tenido abortos. Y las mujeres de más edad (naturalmente) tienen mayor incidencia de cáncer de mama. De tal modo que este grupo mal clasificado, como (“no existe récord de aborto”) fué asociado con “más casos de cáncer de mama”, resultando en un error: subestimación de la relación entre el aborto y el cáncer de mama.
2. El 25% de las mujeres que participaron en el estudio tenían menos de 25 años de edad al término de éste. Los abortos que tuvieron están en registros del gobierno. Pero eran demasiado jóvenes como para haber desarrollado cáncer de mama. Así pués, “la mayor incidencia de abortos” fué asociada con menos cáncer de mama, resultando en un error: (otra vez), la subestimación de la relación entre aborto y cáncer de mama.
3. Ahora, combinando esos dos errores, como tal vez hizo Melbye, y el resultado es “ninguna relación” entre el aborto y el riesgo a futuro de contraer cáncer de mama.
4. El grupo de mujeres que tuvieron abortos después de 18 semanas mostraron un índice de cáncer de mama de 89% más alto que las mujeres del grupo de control, pero este hecho fué diluído cuando todas las participantes de todas las edades fueron agrupadas para llegar a la conclusión final.
EJEMPLO #2
EL ESTUDIO BERAL [Beral V, (2004) Lancet “Un reanálisis de colaboración con datos de 53 estudios, incluyendo a 83,000 mujeres de 16 países.”, 363:1007-16]
Este es un metaanálisis detallado de la literatura médica mundial. Denominado como un “análisis completo de la información actual”, este estudio no encontró ninguna evidencia de un nexo entre el aborto- cáncer de mama.
Pero consideremos cómo fué construído el estudio Beral:
Para el año 2004 habían únicamente 41 estudios publicados a nivel mundial. ¿Cómo es que se mencionan 53 estudios? Encontrando otros 12, habríamos de suponer. ¡PUES NO! Beral tomó los 41 estudios publicados, y ecluyó 15 de ellos por razones que ella consideró válidas (¡estos estudios previamente publicados mostraron un aumento del 80% de riesgo en casos de cáncer de mama después de un aborto!). Beral entonces añadió 27 estudios aún no publicados, que ella misma escogió, y llegó a la conclusión de que no hay relación alguna.
¿¿ Es esta una investigación científica balanceada?? Si se está del lado del argumento de que la mujer tiene derecho a “elegir” , cosas como esta se publican en una revista médica prominente, ¡y se convierten en hechos!
¿Cómo es que el aborto inducido influencía el desarrollo del cáncer de mama?
No sabemos con seguridad, pero sí sabemos que:
1. Antes de la pubertad, el seno de una mujer contiene lóbulos inmaduros, llamados lóbulos tipo 1.
2. Después de la pubertad, con el aumento de estrógeno, estos lóbulos empiezan a aumentar en número y en madurez, y son llamados lóbulos tipo 2.
3. El embarazo produce un enorme aumento en los niveles de estrógeno- aproximadamente 20 veces más que los niveles normales. Esto causa que aumente considerablemente la cantidad de lóbulos tipo 1 y tipo 2 (relativamente inmaduros, en una fase de crecimiento acelerado). Más lóbulos vulnerables hacen que haya más lugares donde el cáncer puede empezar.
4. En el tercer trimestre, y con la lactancia, los lóbulos completan su maduración y pasan a ser de tipo 3 y de tipo 4. Estudios de Russo y Russo ( José Russo, Yun Fu Hu, Ismael D.C.G. Silva, e Irma H. Russo; Riesgo de Cáncer Relacionado con la Estructura y el Desarrollo de las Glándulas Mamarias; Tecnología de Investigación Microsc. 52:204-223, 2001) demuestran que los tejidos de los lóbulos maduros tipo 3 y tipo 4 son más resistentes a las influencias de cáncer o mutaciones genéticas que los lóbulos menos maduros tipo 1 y tipo 2. Después de un aborto, la mujer se queda con un gran aumento en los lóbulos más vulnerables tipo 1 y tipo 2. Así pués, el proceso de maduración lobular en un embarazo completo podría ser la causa del “efecto protector” que se observa.
5. El aborto interrumpe abruptamente este proceso antes de la maduración que ocurre en el tercer trimestre al causar un inmediato y marcado descenso en los niveles de estrógeno. Russo nota que esto deja a los lóbulos tipo 1y tipo 2, para entonces aumentados considerablemente, en una fase de crecimiento no maduro (únicamente diferenciados parcialmente).Él postula que esto bien podría hacerlos más susceptibles a cambios malignos con la exposición a cancerígenos en un futuro. Esto podría ser un factor importante en el aumento del riesgo entre el aborto y subsiguiente cáncer de mama, como lo muestran muchos estudios.
Un “aborto espontáneo” generalmente no restulta en mayores niveles de estrógeno, ni en un repentino descenso en los niveles del mismo, puesto que en la mayoria de los casos el embarazo no va progresando normalmente y no se producen los niveles de estrógeno esperados. La mayoria de los estudios indican que no hay aumento de índices de cáncer de mama después de un aborto espontáneo.

