Prolife OBGYNS – AAPLOG – American Association of Pro-life Obstetricians & Gynecologists

Reporte del Instituto de la Medicina, 2006

Referencia: “Nacimiento prematuro: Causas, consecuencias, y precención” (Editorial de la Academia Nacional de Ciencias, Julio de 2006)

Esta importante publicación ha sido aplaudida por el Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés), la Sociedad para las Tecnologías Reproductivas Asistidas (SART por sus siglas en inglés) y la Sociedad Norteamericana para la Medicina Reproductiva (ASRM por sus siglas en inglés), como un trabajo completo y excepcional acerca del problema de los nacimientos prematuros. El ACOG es copatrocinador de este trabajo.

Con una cuidadosa búsqueda, uno puede encontrar una sola referencia del aborto como factor de riesgo para el nacimiento prematuro; dicha referencia se encuentra en el apéndice, páginas 517-18, donde se anota que el aborto es un factor de riesgo “inmutable”, lo cuál significa que una vez que ha empezado el embarazo, no hay intervención para corregir el aumento del riesgo. Ejemplo de un factor inmutable: cuello de la matriz incompetente por factores congénitos). Obviamente, en el caso de un aborto inducido este factor es totalmente evitable, si se le dá a la mujer una adecuada información para su consentimiento, previamente al aborto, y ella elige NO tener el aborto. La verdad es que el aborto inducido es un factor de riesgo prevenible para un futuro nacimiento prematuro: Si no se tiene un aborto, no se tiene el aumento del riesgo relacionado con el nacimiento prematuro.

El reporte contiene esta muy significativa información adicional acerca del nacimiento prematuro:

Mujeres afroamericanas, nacimiento prematuro y aborto

“Las mujeres afroamericanas dan a luz a bebés antes de las 37 semanas de gestación con una frecuencia dos veces mayor que mujeres de otras razas, y dan a luz a bebés antes de las 32 semanas de gestación con una frecuencia tres veces mayor que mujeres de raza blanca…” Descubrimientos relacionados con el estatus socioeconómico sugieren que las disparidades en los índices de nacimientos prematuros entre mujeres afroamericanas y mujeres de raza blanca persisten aún después de intentos por ajustar las diferencias socioeconómicas (Collins and David, 1997; McGrady, 1992; Shiono, 1997; Schoendorf, 1992).”

“Otras diferencias sociales y de conducta entre mujeres afroamericanas y mujeres de raza blanca han sido evaluadas como posibles causas de la desigualdad en los índices de nacimientos prematuros. Proporcionalmente un número menor de mujeres afroamericanas fuma cigarrillos (Lu, 2005; Beck y otros, 2002; Ebraham, 2000) y su índice de consumo de alcohol y drogas no es más alto que el de mujeres de raza blanca (Serdula, 1991).”

¿No es interesante que los índices de nacimientos prematuros aumenten para mujeres afroamericanas aún cuando el estatus socioeconómico y de conducta ha sido considerado? Aún más, el fumar cigarrillos, lo cuál se ha relacionado con el riesgo de nacimiento prematuro, es menor entre la población de mujeres afroamericanas embarazadas. Pero el índice de abortos inducidos es tres veces mayor entre mujeres afroamericanas que entre mujeres de otras razas. ¿Podría esto influír en su alto índice de partos prematuros?

En lo que se refiere a embarazos “muy” prematuros y “extremadamente” prematuros y el reporte del Instituto de la Medicina (IOM por sus siglas en inglés)

Los recientes estudios a futuro llevados a cabo en Europa han demostrado una más fuerte relación del aborto inducido con nacimientos “muy” prematuros (anteriores a las 32 semanas de gestación) comparada con nacimientos prematuros en general ( como es el caso de otros estudios previos). El reporte del Instituto de la Medicina establece el hecho de que mujeres afroamericanas tienen un índice tres veces mayor de partos “muy” prematuros (anteriores a las 32 semanas) que mujeres de raza blanca. Estadísticas a nivel nacional establecen que el 12% de la población es de raza negra, mientras que el 33% de los abortos inducidos se llevan a cabo en mujeres de raza negra. La simple aritmética demuestra que las mujeres afroamericanas, per cápita, tienen un triple índice de abortos inducidos que la smujeres de raza blanca.

En resumen: Las mujeres de raza negra tienen tres veces más el índice de abortos inducidos. Tienen asimismo el triple en el índice de partos “muy” prematuros. Factores socioeconómicos y de conducta no tienen qué ver con la diferencia. Estos hechos no deben ser ignorados. Esta fuerte relación debe ser estudiada. Posiblemente el ACOG pudiera intercambiar los descubrimientos del reporte del IOM, con la fundación “March of Dimes”, quiénes a su vez, pudieran compartirla con las mujeres a las que intentan ayudar para prevenir este difícil final del embarazo. (La palabra “aborto” no aparece entre la información referente al nacimiento prematuro en la página de Internet de la fundación “March of Dimes”).

Es cierto que nada de esto establece con certeza la relación específica de causa y efecto, pero ¿No debería esto por lo menos dar lugar a cierta curiosidad de investigación intelectual entre aquellos que día tras día estudian este problema?

El documento del IOM repetidamente dice que hay múltiples y coincidentes factores que se relacionan con los orígenes y las causas del nacimiento prematuro. Los autores dedican mucho tiempo a explorar cosas tales como la exposición al tabaco en el medio ambiente, la exposición al plomo, estrés y ansiedad de la madre, etc. Todas estas cosas son más difíciles de evaluar científicamente que la relación entre aborto inducido y nacimiento prematuro. La APPLOG (y el sentido común) sugieren que si la exposición a niveles tóxicos de plomo es digna de estudio, ¿Cuánto más lo es la relación entre el aborto y el nacimiento prematuro? ¿Por qué los índices de aborto son sencillamente ignorados en las discusiones acerca de los factores de riesgo asociados con el nacimiento prematuro? ¿No sería éste un tema de estudio adecuado, de hecho crucial?