Prolife OBGYNS – AAPLOG – American Association of Pro-life Obstetricians & Gynecologists

EL ABORTO INDUCIDO Y EL RIESGO DE SUBSECUENTE NACIMIENTO PREMATURO: Comentarios generales que reflejan la literatura actual

Los nacimientos prematuros (anteriores a las 37 semanas de gestación) se han convertido en una realidad médica de suma importancia y alto costo económico en los Estados Unidos (así como en otros países) ya que se han incrementado en un 27% desde 1981. En 2007, el índice de partos prematuros en nuestro país fué de un 12.6% en los partos en los que sobrevivió el bebé, (y más del 17% de los nacimientos en la comunidad Afro-Americana).

En 2003, el Colegio Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos y la Fundación “March of Dimes” anunciaron una extensiva campaña para reducir el número de nacimientos prematuros en Norteamérica. A ésta se asociaron también la Academia Norteamericana de Pediatría, y la Asociación de Enfermeras de la Salud de la Mujer, Obstetricia, y Cuidado Neonatal.

Esta campaña ha identificado algunos factores de riesgo relacionados con los nacimientos prematuros, incluyendo infecciones, estrés maternal o del feto, sangrado o separación de la placenta, estiramiento uterino, la edad de la madre, el tabaquismo, el uso de drogas, y factores genéticos. Pero, concluyen los estudios realizados por dicha campaña, “No se conocen las causas de LA MITAD de los nacimientos prematuros”. Los miembros de nuestra Asociación (AAPLOG) estamos sumamente preocupados por el hecho de que no se menciona el aborto inducido como factor de riesgo. Sencillamente, esta causa no aparece en su ‘pantalla de radar’ (o en su página de Internet). Sin embargo, la literatura médica existente firmemente confirma que el aborto inducido podría tener un papel muy importante en que ocurra un parto prematuro (PTB por sus siglas en inglés), en un embarazo subsecuente. Para el año 2008, por lo menos 59 estudios han demostrado un aumento importante, estadísticamente hablando, en partos prematuros o en alta probabilidad de que el bebé nazca con bajo peso, en mujeres que han tenido abortos inducidos.

La omisión por parte de la Fundación ‘March of Dimes’ en mencionar el aborto inducido como un factor de riesgo en el caso de nacimientos prematuros es congruente con la postura publicada por el Colegio Norteamericano de Obstetricia y Ginecología (ACOG por sus siglas en inglés). El boletín # 26 publicado en Abril de 2001 por esta agrupación afirma: “Los riesgos a largo plazo algunas veces atribuídos al aborto quirúrgico incluyen posibles efectos en la función reproductiva, incidencia de cáncer, y secuelas psicológicas. No obstante, la literatura médica, cuando es evaluada cuidadosamente, de manera clara demuestra que no hay impacto negativo en ninguno de estos factores en relación con el aborto quirúrgico”. Este boletín fué reemplazado en Octubre del 2006 por el boletín #27, el cuál no repite esta grave desinformación. Sin embargo, tampoco hay ninguna corrección al respecto en ninguna publicación del ACOG que hayamos visto hasta la fecha, (Diciembre de 2008). En congruencia con esta postura, el expediente (amicus curiae) presentado ante la Suprema Corte de los Estados Unidos en el caso Ayotte en 2006, firmemente declara: “… Contrariamente a las afirmaciones del Estado y los expedientes presentado ante la Suprema Corte, sencillamente no existe evidencia fidedigna que sostenga que el aborto represente un perjuicio para la salud de una menor. Amplios estudios han concluído que no hay secuelas negativas que hayan sido documentadas, ya sean médicas o psicológicas, relacionadas con el aborto en mujeres adolescentes. Las menores que recurren al aborto no están en mayor riesgo de tener complicaciones en embarazos futuros, o problemas médicos o psicológicos posteriores”.

Nuestra Asociación (AAPOLG) no cree que esta radical conclusión puede ser defendida en la literatura médica. Al contrario, hay un fuerte argumento a favor en la literatura médica que implica el aborto inducido como factor de riesgo para embarazos prematuros, y como factor en su índice tan alto, como se ha visto en los últimos 30 años.

El hecho de entender y tratar la “epidemia” de partos prematuros es crucial porque los nacimientos de bebés de bajo peso (LBW por sus siglas en inglés) y embarazos prematuros (PTB por sus siglas en inglés) son los factores de riesgo más importantes en la mortalidad infantil o discapacidades posteriores, así como de mayores problemas de conducta y menores habilidades cognitivas. Además del costo humano, el costo económico requerido para cuidar propiamente de estos bebés prematuros es un reto muy severo para el sistema de atención médica.

Las secciones que siguen son comentarios a los prominentes estudios realizados que se enfocan en la relación entre el aborto inducido y el riesgo de un subsecuente embarazo prematuro, desde 1993 hasta el presente. Actualizado en 2010.

COMENTARIOS ADICIONALES DE NUESTRA ASOCIACION:

Las últimas estadísticas en Norteamérica (2007) muestran un índice de nacimientos prematuros (antes de 37 semanas de gestación) de un 12.6%. De estos, el índice de nacimientos prematuros anticipados (antes de 32 semanas de gestación, con bebés registrando un peso menor de 1500 gramos, o aproximadamente 3 libras) es de un 7.8%, el más alto de los últimos 30 años de estadísticas. Como se puede notar en los estudios mencionados, el aborto inducido previo tiene una desmesurada relación relación con “extremos” (antes de 27 semanas) y “anticipados” (antes de 32 semanas) partos prematuros (comparados con partos prematuros de entre 32 y 37 semanas de gestación). Por consiguiente, se concluye que el aborto también tendrá una mayor relación con la parálisis cerebral y otras discapacidades asociadas con los nacimientos extremadamente prematuros.

Anterior a 1970, antes de que el aborto fuera legal y común en los Estados Unidos, el índice de partos prematuros era de aproximadamente 6%. Es de interés notar que en Irlanda, donde el aborto inducido es ilegal, el índice de partos prematuros fué de 5.48% en 2003, menos de la mitad del indice de 12.3% en Estados Unidos. ¿Habrá un mensaje en estas estadísticas?

El aborto inducido tiene una relación muy importante con nacimientos prematuros subsecuentes, y particularmente con nacimientos “muy” prematuros (anteriores a las 32 semanas de gestación). Los nacimientos “muy” prematuros están fuertemente relacionados con la parálisis cerebral y otras dificultades en el desarrollo. Los bebés prematuros, nacidos antes de las 32 semanas tienen índices de Parálisis Cerebral 55 veces más altos que los bebés nacidos en el tiempo normal de gestación.

Nuestra Asociación (AAPLOG) hace un llamado a todos aquellos que forman parte de disciplinas médicas, particularmente los perinatólogos (MFM), y neonatólogos, a que reconozcan esta realidad, y a que actúen a favor de las mujeres y bebés que estarían en riesgo. La educación en la esfera pública y una información adecuada son esenciales para empezar, pero todos los médicos que están al cuidado de la mujer deben tener conocimiento de este factor de riesgo prevenible, y educar a sus pacientes como corresponde. Por el contrario, el simplemente ignorar esta realidad, no es un estándar aceptable de atención médica.