Nacimiento prematuro, parálisis cerebral y aborto inducido
AAPLOG – ASOCIACION NORTEAMERICANA DE OBSTETRAS Y GINECOLOGOS PRO-VIDA
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08 de Septiembre
DE LA RELACION ENTRE PARALISIS CEREBRAL/NACIMIENTOS EXTREMADAMENTE PREMATUROS/ABORTO INDUCIDO
“… entonces el relativo riesgo de parálisis cerebral entre recién nacidos sobrevivientes que presentan bajo peso al nacer sería de 38 veces más que en la población general.”
En la documentación médica existente, hay una fuerte evidencia de la relación entre el aborto inducido y los partos prematuros, especialmente los que lo son de manera extrema (entre 22 y 28 semanas de gestación). A nosotros realmente nos parece extraño que el ACOG (Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos) continúe negando que hay documentación creíble que valida esta relación. (El boletín # 26 del ACOG, sin cambios desde el año 2001, y reafirmado anualmente en el Compendio de Publicaciones Selectas del ACOG, afirma: “Los riesgos a largo plazo atribuídos algunas veces al aborto quirúrgico incluyen posibles efectos en la función reproductiva, incidencia de cáncer, y secuelas psicológicas. Sin embargo, la documentación médica, cuando es evaluada ciudadosamente, claramente demuestra que no hay impacto negativo importante en ninguno de estos factores con el aborto quirúrgico”. Este Boletín fué reemplazado en Octubre de 2006 con el Boletín # 67, el cuál no repite esta información errónea. (Sin embargo, no hay una corrección al respecto en ninguna documentación del ACOG que hayamos visto hasta la fecha). El expediente (Amicus Curiae), respaldado por el ACOG, que fué presentado ante la Suprema Corte en Enero de 2006 en el caso de notificación de los padres, denominado Ayotte vs. Paternidad Planeada de Nueva Inglaterra (Planned Parenthood of New England) afirma claramente, “La evidencia contradice que hayan consecuencias serias a largo plazo en los abortos realizados en menores de edad. Contrariamente a las afirmaciones del Estado y sus expedientes, sencillamente no hay evidencia fidedigna que indique que los abortos sean perjudiciales para la salud de una menor de edad. Amplios estudios han concluído que no existen secuelas psicológicas o médicas de tipo negativo, que estén documentadas, entre mujeres adolescentes. Menores de edad que recurren al aborto no están en mayor riesgo de tener complicaciones en futuros embarazos, o problemas médicos o psicológicos.” Este tipo de dogmatismo es obviamente contradictorio con el gran volumen de evidencia publicada. Y la organización “March of Dimes”, en su importante iniciativa para encontrar las causas de la “epidemia” de nacimientos prematuros ni siquiera menciona la palabra ‘aborto’ en sus auncios de radio y televisión, ni tampoco aparece la palabra ‘aborto’ en ninguna sección de su página de Internet donde se debate este gran problema.
Consideremos este ejemplo de la literatura médica existente: (Lumley, J. La relación entre aborto previo espontáneo, aborto previo inducido, y nacimientos prematuros en casos de bebés que no son gemelos ni parte d eun nacimiento múltiple. Medicina Prenatal Neonatal 1998 3:21-24). Esta base de datos australiana que incluye información de 250,000 nacimientos mostró un incremento de un 60% ( riesgo relativo de 1.6) en partos extremadamente prematuros después de un aborto (mayormente legrado por succión), un aumento del 150% (riesgo relativo de 2.5) después de dos abortos, un aumento del 460% (riesgo relativo de 5.6) después de tres abortos, y un aumento de 800% (riesgo relativo de 9) después de cuatro o más abortos. Mas de 59 estudios muestran una relación entre aborto y nacimientos prematuros con una definitiva “relación de dósis”.
Así pués uno pensaría que las autoridades médicas sugerirían investigar dicha relación, pero hasta el momento, no ha se ha dado esta sugerencia. Puesto que el aborto se considera un “asunto privado”, muchos piensan que no es apropiado que ahondemos en tales cuestiones. Ni tampoco es posible puesto que, debido al inadecuado mantenimiento de registros, sería difícil, si no imposible, enontrar una base de datos lo suficientemente amplia relacionada con el aborto en los Estados Unidos, mucho menos asociarla con desenlaces de embarazos subsiguientes.
Pero los Australianos y los Europeos sí tienen tales bases de datos y han, de hecho, investigado en esta materia, y han concluído que existe una fuerte relación. Por consiguiente, parecería obvio que los nacimientos extremadamente prematuros (de 22 a 28 semanas de gestación) y el riesgo asociado con parálisis cerebral, es un problema digno de que le prestemos atención (y digno de una discusión informativa para el consentimiento de la paciente).
Lo siguiente es parte de una carta de Brent Rooney, investigador canadiense de literatura médica, impresa en la Revista Europea de Obstetricia/Ginecología y Biología Reproductiva 2001:96, 239-40:
“En su excelente reseña de la historia de la Parálisis Cerebral, Schifrin y Longo finalizan con las palabras, “Necesitamos dejar que la verdad nos lleve a donde ésta quiera”. (1) Esta carta asume que existe el valor para hacer exactamente eso. Aunque las causas y orígenes de la parálisis cerebral tienen muchas incertidumbres, el nacimiento prematuro y el cuello del útero incompetente son considerados como factores de riesgo. (2) Un bebé nacido prematuramente tendrá muchas más probabilidades de tener muy bajo peso al nacer (menos de 1500 gramos) que un bebé nacido al término normal de gestación. Un estudio llevado a cabo en Suecia con muchachos de 19 años de edad, reportó que el riesgo de parálisis cerebral es 55 veces más que la norma para muchachos que registraron muy bajo peso al nacer (95% CI 40.8 – 75.2). (3) De un metaanálisis llevado a cabo en 1991, Parálisis Cerebral – Nacimientos con Muy Bajo Peso: “Si uno asume que la incidencia de parálisis cerebral en la población general sea de 2 en cada 1000 nacimientos… entonces el riesgo relativo de parálisis cerebral entre bebés sobrevivientes que registraron muy bajo peso al nacer seria 38 veces más que en la población general”. (4)
Hay por lo menos 17 (Nota: Esto era en 2001, Hay ahora más de 50) estudios que han encontrado que abortos inducidos previos incrementan el riesgo de parto prematuro. (8.24) El último de estos estudios reportado, se llevó a cabo en 61,000 mujeres danesas y es uno de los mayores estudios realizados que vincula “interrupciones del embarazo” con posteriores partos prematuros. (9) El riesgo relativo de un nacimiento extremadamente prematuro, (anterior a las 34 semanas de gestación) en estas mujeres danesas con un aborto inducido previo es de 1.99. El riesgo relativo en caso de un aborto tipo “evacuación” es 2.27. (5) El riesgo relativo de un nacimiento prematuro en mujeres con dos abortos tipo “evacuación” es 12.55. (5)
¿A qué se debe el silencio por parte de investigadores médicos en cuanto al vínculo entre el aborto y el riesgo de parto prematuro y parálisis cerebral? Tengamos el valor de explorar este riesgo creíble con la posibilidad definitiva de que lo que se aprenda podría ayudar a reducir el índice de parálisis cerebral y el dolor que ésta causa a infantes y a padres.”
Nota de la AAPLOG: Con el notable aumento en partos extremadamente prematuros, (y bajo peso de los bebés), lo cuál en sí mismo dá un notable aumento en la parálisis cerebral, uno pensaría que las mentes de los médicos en Norteamérica estarían interesadas en explorar e investigar esta relación. Cuestiones referentes a la privacidad de la paciente pueden resolverse al codificar los números de Seguridad Social. Sin embargo, en el sistema Norteamericano no siquiera se cuenta con una base de datos para la mayoría de los abortos, puesto que se realizan en clínicas independientes, con pagos en efectivo, sin un adecuado registro, de tal modo que esencialmente no hay seguimiento a largo plazo. Qué sistema tan ‘avanzado’ – basado en un tipo de ignorancia premeditada / ausencia de información y de datos – y llamado por el sistema dirigente “asistencia a la salud reproductiva.” La negativa oficial del ACOG (como se menciona anteriormente) de que haya cualquier complicación a largo plazo después de un aborto inducido sólamente agrega a la obscuridad existente.
Por supuesto que podemos actuar de mejor manera en tanto que luchamos por disminuír los partos extremadamente prematuros, con la enfermedad y mortalidad que éstos conllevan, incluyendo un excesivo índice de parálisis cerebral.
Refrerencias disponibles al solicitarlas por correo electrónico.

